El juego político del TC

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Carlos Mesía Ramírez, de lo peor que le ha podido pasar al TC.

En torno a las elecciones se mueven muchos intereses, quizá demasiados, y de toda índole: económicos, como es el caso de los inversionistas, que patrocinan a su candidato y lo financian; o políticos, en donde se crean las alianzas o adhesiones más inverosímiles solo para ganar una elección (sino recordemos a Odría con el Apra) u obtener algún tipo de favor o beneficio (como la vergonzosa presentación de PPK, alabando el régimen de Alberto Fujimori en el mitin de cierre de campaña de su hija).

Pero también hay otras instituciones que juegan su partido. La más influyente, qué duda cabe, es la prensa. Pero vamos, esto ya lo sabemos. En realidad se trata de un órgano creado para controlar el poder, que supuestamente debería constituir un baluarte de respeto de la democracia y del Estado de Derecho, pero que hoy por hoy está a punto de caer en el más absoluto desprestigio moral e institucional. Este órgano es el Tribunal Constitucional peruano, encabezado por su presidente, Carlos Mesía Ramírez.

Mucho se ha dicho en los diarios sobre un inminente fallo favorable a Fujimori, en el proceso de hábeas corpus planteado contra la denegatoria del recurso de nulidad resuelto por la Sala Suprema Penal Especial. Este recurso, a su vez, fue dirigido contra la resolución que declaró infundado el recurso de queja contra la Sala revisora de la sentencia que condenó a Fujimori por homicidio calificado; es decir, la Sala presidida por Duberlí Rodríguez.

Se ha dicho al respecto, también, que el hipotético fallo favorable del TC no liberaría a Fujimori sino simplemente obligaría a la Corte Suprema a conformar una Sala para revisar el recurso de nulidad planteado por la defensa del ex dictador. Trascendió también que el TC ya tendría un proyecto de sentencia (redactado por el juez Álvarez Miranda), aunque algún tiempo atrás se dijo que no sólo habría uno, sino dos: el primero dándole la razón; el segundo negándosela. ¿Y de qué depende de que se dé uno u otro? De las elecciones. Pero, ¿acaso de esto debe depender la actitud de un órgano de control de la constitucionalidad de un país ?

Si a Fujimori se le ha violado un derecho fundamental, entonces la justicia constitucional debe tutelar el derecho violado y reparar la agresión. De esto no hay ninguna duda: por más execrables que hayan sido los crímenes que cometió, tiene derecho a un proceso justo. Sin embargo, el tema va mucho más allá de esto. Es nuestro TC y su posicionamiento frente al nuevo gobierno lo que es más que preocupante, puesto que si los rumores son ciertos, este Colegiado habría demostrado una imperdonable cobardía ante los vaivenes políticos y su alineamiento al próximo gobierno (que seguramente, según sus cálculos, sería el de Fujimori) sería evidente.

¿Cómo interpretar la decisión de Carlos Mesía (impresentable cabeza del TC) de adelantar la vista de la causa de agosto para junio? Es claro que la idea era decidir la suerte de Fujimori antes de las elecciones. ¿Y para qué se preguntarán algunos? Tengo una teoría: el TC vería pulverizado el escaso prestigio que le queda si falla a favor de Fujimori después que su primigénita sea elegida. Vendidos, corruptos, cínicos, les dirían, y la prensa armaría un escándalo. ¿Qué hacer entonces? Muy sencillo: partiendo siempre de que Keiko Fujimori sería elegida presidenta, entonces fallan a favor del padre antes, cosa que cuando se les reproche, se replicaría lo evidente: no se sabía cuál iba a ser el resultado de la elección. Jugada muy astuta para que el TC, que no quiere pelearse con un eventual gobierno de Fujimori, se lave las manos y pague favores, y no quede tan mal parado. No olvidemos que por más que Mesía quiera jugar en pared con Keiko, más importante es lo que a él le conviene.

Pero, ¿qué hacer si la procuraduría, la defensa de Fujimori y la propia candidadata del fujimorismo le piden postegar la vista? ¿Sería razonable para Mesía insistir en fallar? Claro que no. Allí quedarían evidenciadas sus intenciones. “Caballero no más -habrá pensado- decidiremos después y si nos quemamos ante la opinión pública, que nos blinden”. Y claro, no es difícil pensar que el TC podría estar al servicio del gobierno de Fujimori. No lo imagino, ni por un momento, enarbolando la lucha de los jueces Aguirre Roca, Rey Terry y Revoredo Marsano en plena dictadura de Alberto Kenya; y no lo imagino sencillamente porque Mesía -que es un tipo prepotente, convenido y hasta majadero- tiene el control absoluto.

Vamos, pero se trata de una simple hipótesis, aunque algo puede haberle fallado al Sr. Mesía en su cálculo político. ¿Y qué es eso? Que Humala gane. Allí quiero ver cómo se comporta.

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