Luiz Guilherme Marinoni, proceso civil y cultura jurídica

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Luiz Guilherme Marinoni - A ética dos precedentesA ética dos precedentes – Justificativa do novo CPC (Revista dos Tribunais, 2014) es el libro más reciente del prof. Luiz Guilherme Marinoni, uno de los mayores procesalistas brasileños en la actualidad. Hace pocos minutos terminé de leerlo y acabé con aquella sensación de quien recibe, de golpe, un cúmulo de ideas nuevas, desafiantes, que buscan desentrañar problemas que, a simple vista, no son fáciles de explicar ni mucho menos de fundamentar.

En este caso, se trata, nada menos, que de responder a la pregunta de por qué, en Brasil, existe una cultura jurídica de irrespeto a los precedentes de las cortes de vértice, y, más profundamente, una convivencia natural con un sistema irracional e incoherente. Ello, a su vez, se encaja en el contexto de la aparición del nuevo Código de Proceso Civil brasileño, donde las cortes de vértice pasan a estar dotadas de mayor poder y asumen un papel más preponderante para orientar la unidad del ordenamiento jurídico.

Para aquellos que acompañamos con avidez la producción intelectual del prof. Marinoni, no es posible negar su fecundidad, extensión ni tampoco que es poseedora de no pocas ideas prolíficas e innovadoras que impactaron –y aún impactan– decisivamente en los debates académicos en Brasil y en el exterior.

Desde muy temprano se pudo apreciar que la concepción del proceso civil del prof. Marinoni planteaba un sólido diálogo con el derecho constitucional, algo que, hasta ese momento, era inédito en la doctrina brasileña. Ejemplos de ello son Tutela cautelar e tutela antecipatória (RT, 1992; Antecipação da tutela, 12ª ed. 2011) y Novas linhas de processo civil (Malheiros, 1993; 4ª ed. 2000). Dicho diálogo se intensificó en sus libros posteriores: Tutela inibitória (RT, 1998; 5ª ed. 2012), Técnica processual e tutela dos direitos (RT, 2004; 4ª ed. 2013) y, como punto culminante, en Teoria geral do processo (RT, 2006; Curso de processo civil, vol. 1, 8ª ed. 2014).

Este último libro (ya convertido en un clásico de la literatura procesal brasileña), el prof. Marinoni propone reexaminar las cuatro instituciones clásicas del proceso civil a la luz del Estado Constitucional. Se trata de la jurisdicción, acción, defensa y proceso. El resultado no fue otro que un drástico redimensionamiento de las clásicas lecciones de los viejos maestros del proceso civil, que, de forma sorprendente, seguían siendo reproducidas –de forma acrítica– por gran parte de la doctrina, o que, al momento de ser enfrentadas críticamente, se privilegiaba el aspecto técnico-dogmático sin efectuar un vínculo con el nuevo papel del constitucionalismo moderno.

No pasó mucho tiempo para que el binomio “proceso-Constitución” dé paso a un fructífero diálogo con la teoría del Derecho. Ello se dio en 2009 con la publicación de Precedentes obrigatórios (RT; 3ª ed., 2013), buscando fundamentar la importancia de los precedentes y, por tanto, justificar por qué debían ser obligatorios en Brasil.Luiz Guilherme Marinoni - Precedentes obrigatórios

Pero este diálogo se intensificó aún más cuando el prof. Marinoni decide dar un paso atrás y hacer hincapié en que, antes del discurso sobre precedentes, debía ser desarrollado un discurso sobre el modelo de cortes de vértice. Es así como, en 2013, nace O STJ enquanto Corte de Precedentes – Recompreensão da funcão processual da Corte Suprema (RT; 2ª ed. 2014), en donde vincula, desde una perspectiva histórica, primero, y desde una concepción de la teoría de la interpretación jurídica, después, la función de la Cour de Cassation francesa y el Superior Tribunal de Justica brasileño (corte de vértice de interpretación del derecho federal infraconstitucional).

Allí, el prof. Marinoni busca demostrar que, en virtud de una nueva comprensión de lo que significa interpretar, la función del STJ debe ser entendida como una corte de precedentes, esto es, una corte preocupada principalmente con la unidad del Derecho y la unificación de la interpretación, a fin de otorgar seguridad jurídica e igualdad a los ciudadanos.[1] A partir de ese modelo es que se analizan diversas figuras que atañen a dicha corte, tales como la calificación del recurso especial (competencia recursal extraordinaria y vía principal para acceder al STJ), los filtros recursales, recursos repetitivos y el propio trabajo con técnicas vinculadas a los precedentes.

Pero volvamos a A ética dos precedentes.

Como quedó claro al inicio, estamos ante una preocupación que trasciende las preocupaciones “naturales” que suele tener un académico del Derecho. Es más, el propio Marinoni, reflexionando sobre lo que buscó demostrar en Precedentes obrigatórios y en O STJ enquanto Corte de Precedentes así lo advierte en la introducción:

“Quedé absolutamente convencido, ante todo esto, que quedó demostrada la razón para que nuestro sistema no pueda prescindir de los precedentes obligatorios, así como quedaron esclarecidas las cuestiones que viabilizarían la operación con precedentes en pro del desarrollo del Derecho. No obstante, me intrigó la circunstancia de que algunos finjan no observar mi propuesta.

Fue cuando percibí que el problema no estaba más en demostrar, en términos teóricos, que el stare decisis no se confunde con el common law ni que puede ser privilegio de un derecho no legislado, así como que el civil law, en virtud de la transformación del concepto de Derecho y de la evolución de la teoría de la interpretación, no puede continuar atribuyendo a sus cortes supremas la función de tutela del legislador. Sugiera el momento de discutir los motivos por los cuales, a pesar de la evolución de nuestro Derecho, muchos conviven con naturalidad con un Derecho incoherente y con un sistema desposeído de racionalidad, incapaces de propiciar la previsibilidad, la igualdad y la libertad

Esta nueva perspectiva deja de lado cuestiones ya superadas por los dos primeros libros –vinculadas a cómo el sistema debe ser–, pues está preocupada especialmente con la cultura, buscando relacionar, en términos sociológicos, aspectos culturales con la vocación por la irracionalidad, la falta de previsibilidad y la indiferencia cultural ante la desigualdad ante el Derecho” (p. 12).

No es difícil concluir que A ética dos precedentes es, en gran medida, un libro de sociología del Derecho. Ello es así porque el prof. Marinoni trabaja de cerca con Max Weber y Sérgio Buarque de Hollanda para justificar cómo los valores religiosos del calvinismo fueron ulteriormente rechazados por la cultura lusitana, para moldear, luego, el personalismo y patrimonialismo que decantó en una falta de distinción entre el ámbito privado (familiar) y público, en donde los favores y la falsa cordialidad son pan de cada día para obtener ventajas individuales en desmedro de logros colectivos (tales como la racionalidad y la previsibilidad del orden jurídico). Es a partir de esas raíces culturales, insoslayablemente presentes en la idiosincrasia brasileña, que el prof. Marinoni formula una fortísima denuncia contra los operadores del sistema jurídico (jueces y abogados) que son beneficiados por esa irracionalidad.

Luiz Guilherme Marinoni

Luiz Guilherme Marinoni

En ese sentido es, cuando menos, impactante el siguiente texto: “La falta de previsibilidad, derivada de la ausencia de respeto a los precedentes, es un estímulo a la ‘cordialidad’ y, por tanto, como mínimo, a la proliferación de lobbystas travestidos de abogados” (p. 95, nota 34).

En fin, una reseña puntual de la obra presupondría un esfuerzo adicional a lo que inicialmente pretendí con estas líneas, esto es, con motivo de la aparición de A ética dos precedentes, ofrecer un panorama muy general de cómo el proceso civil, en la obra del prof. Marinoni, fue adoptando nuevos contornos y fue complejizándose cada vez más en la medida que incorporaba otros elementos de análisis en su discurso (inclusive, ello ameritaría un extenso ensayo).

Pero no sólo ello: el salto propuesto por el prof. Marinoni, del vínculo entre proceso civil y teoría del Derecho hacia un intenso trabajo con la sociología muestra, innegablemente, una auténtica redefinición de lo que significa un jurista: ya no apenas un académico que vislumbra el discurso jurídico como algo que se alimenta de sí mismo para explicar sus problemas y proponer soluciones, sino, consciente de encajar dicho discurso en el contexto de la cultura, busca hacer explícita (y no apenas presupuesta) la conexión de aquel con otras disciplinas del saber humano como la historiografía, religión, filosofía y sociología, en la línea del camino trazado por grandes juristas de nuestra era, tales como Giovanni Tarello, Oscar Chase y Michele Taruffo.

Con la venia del lector, por tanto, siendo estas reflexiones suficientes por hoy, dejemos la reseña del libro A ética dos precedentes para un próximo post.

——

[1] Vale la pena resaltar que dicho libro fue concebido y publicado simultáneamente junto con el libro del prof. Daniel Mitidiero, Cortes Superiores e Cortes Supremas – Do controle à interpretação, da jurisprudência ao precedente (RT, 2013), en donde también se realiza un intenso diálogo entre proceso civil y teoría del Derecho (es especial: interpretación jurídica), propugnando que las cortes de vértices brasileñas deben dejar de ser cortes de control para pasar a ser auténticas cortes de interpretación y precedentes.

2 comentarios en “Luiz Guilherme Marinoni, proceso civil y cultura jurídica

  1. Coqui

    Estupenda reseña. Tremendo autor cuyas reflexiones procesales y extra-procesales nos caen como anillo al dedo, aquí en Perumanta. A mis ojos, tu estás siguiendo esa saga, Renzo (Ejemplo: las jornadas Perú-Brasil donde procesalistas y constitucionalistas empezaron a conversar, tal y cual lo sugería Marinoni, etc). Se animará algún procesalista senior peruano del establishment, a hacer ese escopo Marinoniano ?

    • En efecto, querido Coqui. Creo que buena parte del discurso de Marinoni (no sólo en A ética…) denuncia , también, problemas que tenemos en el Perú. Para nuestra suerte, apreciado amigo, hay varios procesalistas peruanos que ya están en la senda de establecer diálogos entre proceso civil y derecho constitucional, teoría del Derecho y filosofía. No obstante, creo que hace falta una mayor visibilidad. ¡Un abrazo!

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