Interpretación jurídica y el título preliminar del CPC peruano

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“En caso de vacío o defecto en las disposiciones de este Código, se deberá recurrir a los principios generales del derecho procesal y a la doctrina y jurisprudencia correspondientes, en atención a las circunstancias del caso”.

Sí amigos, es el segundo párrafo del art. III, CPC. Quizá pueda no llamar mucho la atención, pero tras esta idea tenemos, cuando mínimo, lo siguiente:

(i) Se confunde ley (o, en general, a los textos normativos) con norma jurídica. En efecto, se piensa que existe un sentido predeterminado en el texto; por ello, cuando no hay texto o la ley es “defectuosa”, entonces hay que buscar la norma en otra parte.

(ii) Los principios no son normas, sino fundamentos de las normas (el hecho que a lo largo del cuerpo legislativo existan sumillas que refieran a principios no dice mucho).

(iii) Las “verdaderas” normas son las reglas.

(iv) Tan poco valen los principios, que sólo cuando el juez fracase en resolver el caso con la ley puede recurrir a los “principios generales del derecho procesal” que, por definición, están en el éter, en otra dimensión, sin criterios para su controlabilidad y racionalidad en la aplicación.

(v) Se ignora que el juez, mediante su interpretación (que significa atribuir sentido al texto o al elemento no textual), realiza una actividad de reconstrucción y creación, y no de descubrimiento. Se piensa que la ley es la fuente primaria del Derecho y que, por tanto, el legislador es el auténtico creador del Derecho (¿no les parece eso contradictorio con la confianza depositada en el juez para tutelar los derechos?).

(vi) Se ignora que es con la interpretación que surge la norma y, por tanto, allí es donde se determina cuál es la prescripción de conducta que va a regir nuestra vida. Así se explica el desprecio por la jurisprudencia (ella importa sólo cuando la ley falle), relegándola a una fuente secundaria.

(vii) Se entiende que la doctrina es fuente secundaria del Derecho (sea lo que esto quiera significar), pero se pierde totalmente de vista que, en el camino que lleva del texto a la norma, existe elección y decisión sobre qué doctrina escoger. ¿Cómo concluir si de un texto se extrae una regla o un principio si, en el procedimiento interpretativo, no se adopta la teoría de las normas de algún autor?

#quenonosengañen

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