¿Tesis para ser bachiller o licenciado en derecho?

Aún es posible apreciar que algunas facultades de derecho, profesores/as y alumnos/as de nuestro país tienen la idea de que, para obtener el título profesional de abogado, se debe hacer una “tesis“. Si es que nos tomamos este concepto en serio, a mi juicio, creo que es un error aspirar a ello. Aquí algunas razones:
– Una tesis rigurosamente debe demostrar que su autor está apto para ser considerado como un investigador. Empero, no creo que sea posible exigir esto a alguien que ha llevado dos o tres cursos de metodología (muchos de ellos de dudosa utilidad) y que, a lo largo de la carrera, ha desarrollado otras competencias que no necesariamente implican investigación.
– Asimismo, si una tesis demuestra una real capacidad de investigación, ¿cómo es posible que esta sea adquirida sin haber hecho un máster académico o, propiamente, un doctorado? Estos dos grados académicos prácticamente perderían sentido: sería colocar la carreta delante de los bueyes.
– Una tesis debe demostrar un amplio y profundo dominio de un tema específico. Exigir esto a alguien que ha cursado cursos muy distintos entre sí y que, además, ha consumido parte de su tiempo como practicante sería un exceso. Solo el tiempo de lectura y reflexión para llegar a un nivel promedio ya abarca un amplio espectro de dedicación.
– Haber hecho una tesis se considera como el punto inicial de la carrera académica de un profesor (que, como tal, debe tener competencias de investigador). Esto significa que ya estaría apto para postular a ser docente. Es cierto que en nuestro país solo se requiere un máster para ello, pero esto se debe al históricamente bajo nivel académico en general y a una falta de consciencia respecto de la importancia de llevar un doctorado. En otros países es simplemente imposible enseñar sin ser doctor (salvo que sea una especie de profesor sustituto, al que se le exige estar cursando un doctorado).
– Una tesis aspira a ser un libro o, al menos, que sea fuente de varios papers. Estos productos deben estar dotados de una rigurosidad académica tal que puedan ser aprobados por un revisor competente o un doble par ciego, precisamente porque ha pasado muchos filtros previos: presentación de avances al grupo de doctorandos, doctores y profesores, aprobación del asesor, revisión por jurados calificadores antes del depósito, revisión por los jurados del tribunal, sustentación y críticas en el acto público, todo lo cual lleva a la corrección y mejoras antes de enviarlo a publicación. Muy pocos pasos de este largo procedimiento están presentes en la elaboración de la famosa “tesis de licenciatura”. Esto quiere decir que los alumnos/as depositan su tesis con muy pocas revisiones y con el control solo de su asesor/a (quien, por más bueno que sea, traslada sus limitaciones a su asesorado/a).
– Frente a la implementación del bachillerato automático -para el cual, como dice la Ley Universitaria, se exige un “trabajo de investigación”- el alumno/a debe demostrar una capacidad de investigación mínima, que demuestre que algo ha aprendido en cuanto a investigación (y expresión escrita) a lo largo de su carrera. Sería , por tanto, rigurosamente, no una “tesis” sino un TFG (trabajo final de grado) o TCC (trabajo de conclusión de carrera). Los nombres no son en vano.
– Luego del bachillerato, dado que un futuro abogado/a debe contar con otras competencias que deben ser evaluadas, tiene pleno sentido que demuestre que puede analizar un caso judicial o administrativo, y defender su posición frente a un jurado. Si ello es así, ¿cuál sería el sentido de pretender hacer una “tesis” para la licenciatura si ya se habría demostrado una capacidad mínima de investigación? Aun más: salvo que uno quiera postergar el título uno, dos o más años luego de su egreso (decisión pragmáticamente equivocada: hay que ejercitar la profesión rápido), no veo ningún sentido en pretender hacer esa “tesis”.
– No es raro ver que alumnos/as buscan sustentar una tesis de muchísimas páginas (fue mi caso, por cierto). En años anteriores era moneda corriente, ahora parece que no tanto. El problema es que puede haber problemas metodológicos (demasiadas páginas dedicadas a temas históricos, dogmáticos, legislación extranjera, etc.), puede tener más errores de razonamiento o conceptuales que los que una tesis en sentido estricto debería tener y, sobre todo, si acaso se llegara a hacer un muy buen trabajo, sería un esfuerzo que perfectamente podría trasladarse al máster o, mejor aún, al doctorado.
¿Qué hacer entonces? Pues que Facultades, profesores/as y asesores/as tomen consciencia de que no se debe pedir más que lo que un alumno/a puede y debería ofrecer para lograr ser bachiller y licenciado. Pienso, por ello, que un paper académico de 30 páginas basta y sobra para ser obtener el bachillerato y que el depósito sea condición para el egreso para que el trabajo se desarrolle en el último año o ciclo de la carrera. De otro lado, superado este paso, creo que una sustentación de expedientes es una buena evaluación para obtener el título, lo cual debería darse dentro de pocos meses posteriores a la obtención del grado de bachiller.

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