Corte Suprema cita libro “La nulidad en el proceso civil”

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Queridos amigos, comparto con ustedes una sentencia de la Corte Suprema de Justicia peruana en donde es citado mi libro La nulidad en el proceso civil. Hasta donde tengo conocimiento, es la primera vez que ello ocurre. ¡Adelante!

Diez libros para enamorarse perdidamente del proceso civil

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Eduardo Couture - Fundamentos del derecho procesal civilCuando entré a estudiar la carrera de derecho, no tenía muy claro si es que era mi vocación. Tuve, sin embargo, que llevar la asignatura de “Introducción al derecho procesal” -dictada por el Prof. Juan Monroy Gálvez- para quedar apasionado por el derecho procesal civil.

Todo encajaba, todo era armonía, los conceptos fluían, las clases eran intensas y las lecturas obligatorias eran desafiantes y muy interesantes. Fue un amor a primera vista y supe, inmediatamente, que a eso me dedicaría toda mi vida.

Algún tiempo después, entenedí que mi futuro no sería precisamente ser abogado litigante ni funcionario publico, sino un académico, un profesor. Y aún hay un trecho largo para conseguirlo.

No obstante, esta vez quisiera compartir con ustedes aquellos libros que, cuando era estudiante, tuve la oportunidad de leer y gracias a los cuales me enamoré perdidamente del proceso civil. Con el tiempo, a partir de la lectura de otros textos, aprendí a divergir de muchas ideas que asimilé en su momento, pero eso no quita que me hayan marcado profundamente ni que, quizá, puedan ser de ayuda para todos aquellos que quieran tener un primer contacto con esta materia -o que, en todo caso, quieran intensificarlo.

Aquí van:

  • Fundamentos del derecho procesal civil, de Eduardo Couture.
  • Introducción al derecho procesal civil, de Eduardo Couture.
  • Elogio de los jueces escrito por un abogado, de Piero Calamandrei.
  • Proceso y democracia, de Piero Calamandrei.
  • Jurisdicción y ejecución en la tradición romano-canónica, de Ovídio Baptista da Silva.
  • Proceso, ideologías, sociedad, de Mauro Cappelletti.
  • El proceso civil en el derecho comparado, de Mauro Cappelletti.
  • Introducción al proceso civil, de Juan Monroy Gálvez.
  • Derecho fundamental a la tutela jurisdiccional efectiva, de Luiz Guilherme Marinoni.
  • Del formalismo en el proceso civil, de Carlos Alberto Alvaro de Oliveira.

Y a ustedes, ¿qué libros de derecho procesal civil los marcaron?

Calamandrei - Elogio dei giudice

Consejos para la formación jurídica: diez libros indispensables de teoría del derecho (II)

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Neil MacCormick - Rhetoric and the Rule of Law

Y como no hay primera sin segunda, aquí van otros diez libros, esta vez un poco más especializados, pero que hay que conocer también (ojo que, salvo un caso, estoy dejando de lado aquellos que no tienen traducción al castellano):

  • Introducción al pensamiento jurídico, de Karl Engisch.
  • Las razones del derecho, de Manuel Atienza.
  • El concepto del derecho, de H. L. A. Hart.
  • Sentido y hecho en el derecho, de Jerzy Wróblewski.
  • The nature of the common law, de Melvin Eisenberg.
  • Teoría de los derechos fundamentales, de Robert Alexy.
  • Los derechos en serio, de Ronald Dworkin.
  • Técnica de la interpretación jurídica, de Pierluigi Chiassoni.
  • Introducción al estudio del derecho, de Mauro Barberis.
  • Retórica y Estado de Derecho, de Neil MacCormick.

Y aquí una advertencia que no hice en el post anterior: ¡si pueden leerlo en su idioma original, mucho mejor!

Robert Alexy - Theorie der Grundrechte

Consejos para la formación jurídica: diez libros indispensables de teoría del derecho

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Giovanni Tarello - L'interpretazione della leggeEn la universidad no recuerdo un profesor que haya destacado, expresa e incansablemente, la importancia de la teoría del derecho para mi formación profesional (recuerdo vagamente una mención al respecto del prof. César Nakazaki, quien me enseñó Derecho Penal I en la Universidad de Lima).

Ahora que estoy del otro lado, ya no como alumno, sino como profesor de pregrado, considero que el descuido de la enseñanza de la teoría del derecho es el principal defecto que existe en buena parte de las currículas de las universidades peruanas. Se piensa en los cursos como compartimentos estancos, como si se alimentaran de sí mismos, sin una conexión clara entre ellos (conexión que debe hacerla expresa el profesor de un curso de especialidad) y la teoría del derecho, relegada a un curso básico, insípido, casi primarioso, a inicio de carrera, cursado a los 17 o 18 años de edad.

En lo que refiere a aquellas conexiones, en caso del derecho procesal civil, el tema es aún más dramático: el alumno sale del mundo del derecho material para entrar a uno nuevo, el del proceso, pero, al menos por los syllabus que consulté para armar el mío, en ninguna parte se verifica la conexión teoría del derecho/proceso civil, por ejemplo, al hablar sobre jurisdicción, procedimiento, derechos fundamentales procesales (lo que lleva al tema de las reglas y principios) ni título preliminar (cfr. unos textos que escribí en este mismo espacio, aquí y aquí).

Más allá de los clásicos ejemplillos de derecho civil, no se suele apreciar un verdadero entendimiento del proceso a partir de su finalidade (lo que lleva a conceptualizar sobre la tutela de los derechos) ni sus fundamentos (lo que exige tratar sobre Estado Constitucional, constitucionalización del derecho, derechos fundamentales procesales, garantías procesales, etc.). No se trata de que uno se pierda dando clase sobre teoría del derecho, filosofía del derecho o derecho constitucional: se trata de hablar lo mínimo necesario sobre esas materias para, inmediatamente después, demostrar cómo es importante saber todo eso para entender los aspectos teóricos del proceso civil (por eso, como mencioné en el post anterior, un práctico fracasa al intentar enseñar nuestra materia).

Humberto Avila - Seguranca jurídicaAquí algo importante: suponer que el alumno ya domina estas materias sería un grave error. Es necesario volver sobre los pasos, dar una clase de seguridad jurídica, de interpretación jurídica, de teoría de las normas, de procedimiento, todo ello para encajar las ideas, de la forma más didáctica posible. Y si es que se lo enseñaron, quizá no lo recuerde. Vale la pena el esfuerzo del profesor de derecho procesal de, primero, estudiar esos temas y, luego, de compartirlos con sus alumnos.

Claro, todo eso lo aprendí cuando cursaba la maestría, por influencia de mi maestro Daniel Mitidiero. Me dije a mí mismo: “Demasiado tarde. Esto debe enseñarse en pregrado”. Dicho y hecho: hoy estoy ejecutando esa idea, y quisiera pensar que viene teniendo éxito.

De cualquier manera, mientras preparo mi Curso de proceso civil – v. 1: Teoría del proceso civil, apenas quisiera compartir unas recomendaciones bibliográficas que me han pedido en más de una ocasión. Se trata de los diez libros fundamentales de teoría del derecho que contribuyen directamente para la formación jurídica de un estudiante. Para el criterio de selección, además de su relevancia, también fue determinante el acceso a dichos textos, sea a nivel económico, sea a nivel intelectual.Karl Larenz - Metodenlehre

Son, por tanto, libros traducidos al castellano, claros, directos, entendibles, que proponen soluciones, que cuentancon una bibliografía excelente, están en el mercado y se venden a un precio razonablemente accesible. Son diez libros que, en mi criterio, deben ser leídos y releídos de inicio a fin, con el objetivo de terminar la carrera y conocerlos muy bien.

Evidentemente, otro profesor tendría otra elección. Si ello es así, entonces también sigan su consejo, pues mientras más leamos, mejor nos va a ir. Y es que todo se resume a lo siguiente: ¡estudiar para trabajar mejor!

Los diez libros anunciados son:

  • Introducción a la teoría del derecho, de José Juan Moreso y Josep María Vilajosana.
  • Conceptos elementales del derecho, de Daniel Gonzáles-Lagier (coord.).
  • Introducción al análisis del derecho, de Carlos Santiago Nino.
  • La interpretación de la ley, de Giovanni Tarello.
  • Interpretar y argumentar, de Riccardo Guastini.
  • Concepto y validez del derecho, de Robert Alexy.
  • Teoría de la seguridad jurídica, de Humberto Ávila.
  • Teoría de los principios, de Humberto Ávila.
  • Teoría pura del derecho, de Hans Kelsen.
  • Metodología de la ciencia del derecho, de Karl Larenz.

La enseñanza del derecho procesal civil y el alumno rebelde

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pizarra y tiza

Enseñar no es tarea fácil. Preparar clase tampoco lo es.

Enseñar exige poseer conocimientos sobre el tema lo suficientemente profundos y complejos como para discriminar información, privilegiar lo más importante, y transmitir aquella que es indispensable, de la forma más clara, amena y sencilla posible.

Enseñar derecho procesal civil no es para improvisados. Derecho civil no es derecho procesal civil. Hay que tener una formación especial y haber recorrido una serie de lecturas cuya complejidad bien puede ser igual o mayor al de la disciplina del derecho civil. Hay que saber investigar, hay que haber investigado y, además, haber llegado a resultados visibles, con reflexiones críticas sobre la materia a enseñar; es necesario saber cómo y cuándo hacer un análisis crítico al momento de exponer alguna materia; es determinante saber cuándo detenerse o dejar de hablar sobre algo para no atosigar al alumno con nuestras preocupaciones intelectuales.

Enseñar derecho procesal civil no es hablar sobre plazos, dar los “truquitos” para el ejercicio profesional o enseñar a redactar demandas. No es leer artículos del Código Procesal Civil en clase, pontificando, como si allí estuviese encerrado el elixir del conocimiento. Hay que dotar a los alumnos de fundamentos teóricos para que establezcan las conexiones del proceso civil con el derecho constitucional, el derecho material y la teoría del derecho. Por ello, un práctico fracasa irremediablemente en la tarea de enseñar proceso civil. No dar los fundamentos teóricos suficientes equivale a estafar al alumno.

Y es que hoy es tan fácil escuchar a alguien hablar sobre proceso civil a pesar de ser notoriamente ajeno a él. Esto muchas veces me lleva a pensar: “Le falta formación de procesalista”.

Pero no es mi pretensión que este discurso hasta aquí esbozado se dirija a los profesores. Este vuelve sus ojos, especialmente, hacia el alumno.

Malos y mediocres profesores de derecho procesal civil, de hecho, los hay… y los habrá siempre. Nos toparemos con unos que sencillamente no conocen su tema; otros seguramente no incentivarán al alumno a conocer más, por miedo a que este lea algo que aquel nunca leyó; habrá otros que no querrán compartir sus materiales de lectura, por egoísmo, flojera u otra razón. En fin, todo ello genera desencanto en alumnos ávidos por leer más y más.

Allí es donde el alumno debe asumir una postura rebelde: quejarse porque el contenido no está claro, porque no hay suficientes lecturas complementarias, porque la exigencia es muy baja, porque el profesor no es puntual, porque las lecciones están desfasadas respecto a lo que se dicta en otras facultades de Derecho. Eso puede llevarnos a cuestionar al profesor ante las autoridades académicas… aunque eso muchas veces no sea suficiente. Hay, infelizmente, argollas, mediocridad e ineficiencia que son inquebrantables desde abajo.

Es necesario, por tanto, salir a buscar fuera de los confines de lo que nuestra universidad tiene para ofrecernos. Luchar por la universidad amada tiene un límite, y ese es el tiempo que requiere la formación jurídica y cultural de cada uno.

Necesitamos, por tanto, urgentemente, alumnos rebeldes.

Con algo de suerte, en nuestra búsqueda encontraremos buenos profesores que puedan y sepan orientarnos; alguien con quien forjar un intenso contacto académico y personal, que sea depositario de nuestras dudas y que nos recomiende buenos autores (y si puede prestarnos materiales, aún mejor) para poder conocer cada vez más. De allí para adelante, dependerá de nosotros mismos.

Estudiar, investigar, producir conocimiento, dialogar críticamente, presupone una tarea preciosa y ardua, que demanda muchos sacrificios a lo largo de toda una vida. Y si todo ello permite conducir a buenas reformas legislativas y a una mejora en la práctica forense y judicial, entonces sí es posible cambiar el país.

Con buenos profesores y buenos alumnos, estoy seguro que no es una utopía.

¡Hagámoslo juntos!

Luiz Guilherme Marinoni: “Cultura, unidad del derecho y cortes supremas”

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Luiz Guilherme Marinoni - Cultura, unidad del derecho y cortes supremas - Tapa

Amigos, ya está por salir el libro Cultura, unidad del derecho y cortes supremas, de Luiz Guilherme Marinoni, en la primera aventura editorial de Raguel Ediciones. En dicha obra tuve la oportunidad, a pedido del autor, una nota previa que ahora comparto con ustedes.

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Luiz Guilherme Marinoni es un procesalista que, al menos a nivel latino-iberoamericano, no necesita presentación. Estas breves líneas –cuya razón de ser únicamente reside en un pedido especial formulado por el autor– tampoco buscan hacerlo.

No obstante, pienso que sí sería interesante, al menos para el lector hispano-hablante que no tiene acceso al idioma portugués o que está iniciando en el descubrimiento de la doctrina brasileña, dedicar algunas líneas para hablar sobre la obra del prof. Marinoni y su evolución en el tiempo, lo cual, en gran medida, trajo como consecuencia una evolución de la siempre pujante doctrina procesal civil brasileña.

Desde muy temprano se pudo apreciar que la concepción del proceso civil del prof. Marinoni planteaba un sólido diálogo con el derecho constitucional, algo que, hasta ese momento, era inédito en la doctrina brasileña. Ni el mainstream en la Escuela de São Paulo, apegado fielmente a las lecciones de los viejos maestros del proceso (particularmente Enrico Tullio Liebman), ni Ovídio Baptista da Silva, rostro visible, desenfadado y crítico de esa fidelidad, llegaron a entablar ese diálogo. No se pensó, por tanto, el proceso a partir de los derechos fundamentales. Ejemplos de dicho diálogo son Tutela cautelar e tutela antecipatória (RT, 1992; que devino un texto clásico de la literatura brasileña: Antecipação da tutela, 12ª ed. 2011) y Novas linhas de processo civil (Malheiros, 1993; 4ª ed. 2000), solo por mencionar a los textos más importantes de un aún joven Marinoni, con mil ideas en la cabeza. Dicho diálogo se intensificó en sus libros posteriores: Tutela inibitória (RT, 1998; 5ª ed. 2012 – trad. esp. Marcial Pons, 2014), Técnica processual e tutela dos direitos (RT, 2004; 4ª ed. 2013 – trad. esp. Palestra, 2005 y 2007) y, como punto culminante, en Teoria geral do processo (RT, 2006; que pasó a formar parte del Curso de processo civil, vol. 1, 8ª ed. 2014, colección escrita junto con Sérgio Cruz Arenhart).

Este último libro (convertido en un libro de consulta indispensable por estudiantes y estudiosos), el prof. Marinoni propone reexaminar las cuatro instituciones clásicas del proceso civil a la luz del Estado Constitucional. Se trata de la jurisdicción, acción, defensa y proceso. El resultado no fue otro que un drástico redimensionamiento de las clásicas lecciones de los viejos maestros del proceso civil, que, de forma sorprendente, seguían siendo reproducidas –de forma acrítica– por gran parte de la doctrina, o que, al momento de ser enfrentadas críticamente, se privilegiaba el aspecto técnico-dogmático sin efectuar un vínculo con el nuevo papel del constitucionalismo moderno.

No pasó mucho tiempo para que el binomio “proceso-Constitución” dé paso a un fructífero diálogo con la teoría del Derecho. Ello se dio algunos años después con la publicación de Precedentes obrigatórios (RT, 2009; 3ª ed., 2013; trad. esp. Palestra, 2013), buscando fundamentar la importancia de los precedentes y, por tanto, justificar por qué debían ser obligatorios en Brasil.

Este diálogo se intensificó aún más cuando el prof. Marinoni decide dar un paso atrás y hacer hincapié en que, antes del discurso sobre precedentes, debía ser desarrollado un discurso sobre el modelo de cortes de vértice. Es así como nace O STJ enquanto Corte de Precedentes – Recompreensão da funcão processual da Corte Suprema (RT, 2013; 2ª ed. 2014), en donde Marinoni vincula, desde una perspectiva histórica, primero, y desde una concepción de la teoría de la interpretación jurídica, después, la función de la Cour de Cassation francesa y el Superior Tribunal de Justica brasileño (corte de vértice de interpretación del derecho federal infraconstitucional).

Allí, nuestro autor busca demostrar que, en virtud de una nueva comprensión de lo que significa interpretar, la función del STJ debe ser entendida como una corte de precedentes; esto es, una corte preocupada principalmente con la unidad del derecho y la unificación de la interpretación, a fin de otorgar seguridad jurídica e igualdad a los ciudadanos. A partir de ese modelo es que se analizan diversas figuras que atañen a dicha corte, tales como la calificación del recurso especial (competencia recursal extraordinaria y vía principal para acceder al STJ), los filtros recursales, recursos repetitivos y el propio trabajo con técnicas vinculadas a los precedentes.

No obstante, no todo quedó allí. El prof. Marinoni decidió nada menos que responder a la pregunta de por qué, en Brasil, existe una cultura jurídica de irrespeto a los precedentes de las cortes de vértice, y, más profundamente, una convivencia natural con un sistema irracional e incoherente. Ello, a su vez, se encaja en el contexto de la aparición del nuevo Código de Proceso Civil brasileño, donde las cortes de vértice pasan a estar dotadas de mayor poder y asumen un papel más preponderante para orientar la unidad del ordenamiento jurídico. El libro donde plasmó estas preocupaciones se titula A ética dos precedentes – Justificativa do novo CPC (RT, 2014).

No es difícil concluir que A ética dos precedentes es, en gran medida, un libro de sociología del Derecho. Ello es así porque el prof. Marinoni trabaja de cerca con Max Weber y Sérgio Buarque de Hollanda para justificar cómo los valores religiosos del calvinismo fueron ulteriormente rechazados por la cultura lusitana, para moldear, luego, el personalismo y patrimonialismo que decantó en una falta de distinción entre el ámbito privado (familiar) y público, en donde los favores y la falsa cordialidad son pan de cada día para obtener ventajas individuales en desmedro de logros colectivos (tales como la racionalidad y la previsibilidad del orden jurídico). Es a partir de esas raíces culturales, insoslayablemente presentes en la idiosincrasia brasileña, que el prof. Marinoni formula una fortísima denuncia contra los operadores del sistema jurídico (jueces y abogados) que son beneficiados por esa irracionalidad.

Estamos, evidentemente, ante una preocupación que trasciende las preocupaciones «naturales» que suele tener no solo un procesalista, sino un académico del derecho. En efecto, el salto propuesto por el prof. Marinoni, esto es, del vínculo entre proceso civil y teoría del derecho (propio del discurso sobre los precedentes y sobre el modelo de cortes de vértice a partir de una teoría de la interpretación) hacia un intenso trabajo con la sociología, muestra innegablemente una auténtica redefinición de lo que significa un jurista: ya no apenas un académico que vislumbra el discurso jurídico como algo que se alimenta de sí mismo para explicar sus problemas y proponer soluciones; sino, consciente de encajar dicho discurso en el contexto de la cultura, busca hacer explícita (y no apenas presupuesta) la conexión de aquel con otras disciplinas del saber humano como la historiografía, religión, filosofía y sociología. Luiz Guilherme Marinoni, de esta manera, se encuadra en la línea del camino trazado por grandes juristas de nuestra era, que supieron ir más allá que muchos otros, tales como Giovanni Tarello, Oscar Chase y Michele Taruffo.

El presente libro, titulado Cultura, unidad del derecho y cortes supremas, estructurado a partir de cuatro ensayos, es la primera entrega de la colección Rationes decidendi (dirigida por los profesores Hermes Zaneti Jr. y Omar Sumaria Benavente) y constituye el pensamiento vigente del prof. Marinoni sobre el tema de los precedentes y el modelo de cortes supremas. Pero no solo ello: esta obra viene a ser el debut editorial de Raguel ediciones, una nueva editorial conformada con no otro propósito que divulgar el mejor conocimiento jurídico, a través de la pluma de los mejores autores. Siendo yo un miembro activo de dicha organización, estoy autorizado a decir que Raguel se enorgullece sobremanera de comenzar esta larga caminata de la mano de Luiz Guilherme Marinoni. Y, en lo personal, aunque siendo consciente que los pocos méritos académicos que poseo para escribir estas líneas, no puedo ocultar mi gran alegría por enlazar mi nombre al del querido profesor.

 

Lima, otoño de 2015

Renzo Cavani

Profesor de derecho procesal civil (PUCP y USIL).
Magíster por la UFRGS

La Corte Suprema peruana como corte de precedentes: filtros recursales y discrecionalidad

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Renzo Cavani - V Seminario

Amigos, hace algunos días tuve la oportunidad de dar una conferencia en el marco del V Seminario Internacional Proceso y Constitución, organizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú y por Ius et Veritas, lo que significó mucho para mí pues pude dar a conocer lo que vengo investigando para mi tesis doctoral. A continuación, comparto con ustedes la ponencia, con la promesa de que, próximamente, pueda convertirse en un artículo.

http://issuu.com/renzo.cavani/docs/renzo_cavani_-_ponencia_v_seminario