Discrecionalidad judicial: ¿es necesaria?

Estándar

David Ibarra, entusiasta estudiante de proceso civil, me formula esta interesante pregunta que tiene directa relación con mi futura tesis de doctorado:

Profesor, se dice que en los países con culturas jurídicas débiles “weak law” como la nuestra es mejor (a contrario de.culturas jurídicas fuertes como Alemania, EE.UU), es recomedable que las normas legislativas sean precisas o dejar niveles mínimos para la discrecionalidad, -el problema de la discrecionalidad está en sus límites, puede conllevar a arbitrariedad- porque la experiencia así la enseña; de otro lado, aquellos países con cultura jurídica fuerte sí podrían hacer mejor uso de esta discrecionalidad. Qué piensa al respecto profesor?“.

Y esta fue mi respuesta:

Interesante apunte, David. Hay varias cosas para decir. Aquí unas reflexiones rápidas:

– La reforma de la ZPO alemana del año 2002 eliminó el artículo § 554, b, a partir del cual el Bundesgerichtshof (BGH, una de las Cortes Supremas Federales) había usado desde su aparición (1975) para no admitir recursos de revisión empleando discrecionalidad. La reforma fue acorde a la interpretación que el Bundesverfassungsgericht (TC alemán) dio en algunas sentencias. En otras palabras, el legislador aléman no quiso que el BGH pueda seleccionar sus recursos discrecionalmente. Ya lo que ocurre en EEUU es diferente: la discrecionalidad propia del writ of certiorari (e, inclusive, en los ya casi desaparecidos casos de appeal, o sea, jurisdicción obligatoria) fue una conquista de la Supreme Court a lo largo de los años. Prueba de ello es el art. 10 de las reglas de la SC (1927), que dice que el pedido de revisión en writ of certiorari no es un derecho sino una materia discrecional. Me parece, así, que la discrecionalidad no está precisamente asociada a “culturas jurídicas fuertes”. Además, resultaría un tanto difícil definir esa expresión. Por ejemplo, Brasil hace mucho tiempo posee una cultura jurídica realmente fuerte, pero el Judicial tiene enormes problemas.

– La precisión legislativa es saludable y necesaria en cualquier parte. Ello contribuye a la cognoscibilidad del Derecho, lo cual, a su vez, remite a la seguridad jurídica (H. Ávila). Reglas claras debe ser, por tanto, una preocupación de cualquier cultura jurídica.

– Reglas claras y discrecionalidad no son opuestos. Aquí, me parece, se asocia esa última palabra con algo negativo, pero no me parece que eso sea correcto. Una decisión discrecional es aquella que es exactamente igual de legítima si se opta en un sentido o en otro. Cuando la SC admite o rechaza un recurso, ambas decisiones son igual de legítimas y válidas, y no creo que se deba hablar de “reglas poco claras” en esta hipótesis.

– Yo no sustento una aplicación general de la discrecionalidad, sino exclusivamente en la selección de recursos por la Corte Suprema y por el TC. Ello porque, de hecho, aquella puede conducir a la arbitrariedad (y ello, por cierto, puede ocurrir independientemente de la cultura jurídica que se trate). No obstante, para la construcción que hago es esencial comenzar por preguntarse cuál es la función de los tribunales supremos en nuestro país. Si se piensa que la Corte Suprema o el TC deben tutelar el caso concreto (o sea, una tercera instancia), fin de la conversación. Yo estoy en desacuerdo, y esa convicción de que tienen un diferente papel me lleva necesariamente a concluir que, para desempeñarlo bien, es necesario elegir qué caso resolver. En este punto alguien podría decir que sería suficiente una cláusula general y abierta como la “repercussão geral” brasileña o la “cuestión de importancia fundamental” alemana (grundsätzliche Bedeutung) que pueda llenarse con interpretación, quedando fuera la discrecionalidad. Yo diría que esa cláusula es necesaria, pero no es suficiente: la Corte tiene que poder “decidir no decidir”.

– El punto clave en todo esto es lo concerniente a la self-restraint judicial o, también, a la política de autocontrolarse e interferir lo menos posible con los otros poderes. Asumiendo que la Corte Suprema y el TC desempeñan papeles políticos importantes (porque la interpretación que realizan, que debe vincular a todo el ordenamiento jurídico, contiene elementos valorativos), es necesario que ellos evalúen el propio impacto de sus futuras decisiones en la sociedad y que valen por la armonía de los poderes del Estado que el Judicial, por su propia función, bien podría resquebrajar. La selección de recursos es un instrumento que sirve directamente a ello.

– Un pequeño ejemplo: ahora que está analizándose la Ley sobre la Unión Civil Homosexual, imaginemos que el TC recibe un caso para que se pronuncie sobre la constitucionalidad de una ley prohíbe o no promueve el matrimonio homosexual (digamos, aquella regla del Código Civil del libro de familia). Muy bien: tal como están las cosas ahora, el TC va a tener que pronunciarse sí o sí, diciendo va o no va el matrimonio homosexual. ¿Cuál es la importancia aquí de la discrecionalidad? Muy simple, que el TC diga: “no voy a resolver este caso porque, privilegiando el debate en democracia deliberativa, la conyutura peruana respecto del tema, los actores políticos, etc., es mejor que el proyecto de la Unión Civil homosexual sea un paso previo”. Una decisión como esa, David, es absolutamente discrecional: se decide no decidir. Y en mi opinión, si eso ocurriese, sería la mejor decisión. Un pronunciamiento a favor o en contra del matrimonio homosexual no haría más que perjudicar todo. Exactamente es esto último a lo que apunto“.

Y ustedes, ¿piensan que es viable que nuestra Suprema y TC puedan usar la discrecionalidad para seleccionar sus recursos?

Anuncios

La Supreme Court y la selección de recursos

Estándar

Amigos, lean sobre este interesantísimo caso. Más allá del mérito del caso, vean cómo la Supreme Court selecciona sus casos. Creencias religiosas, Obama Care, aborto, derechos de la mujer. Un caso que es de interés general y no una “pelea de vecindario”. Un tribunal supremo sólo debe resolver los primeros y no de los segundos. Un tribunal supremo (uno realmente comprometido con su función, o sea, interpretar el derecho mediante precedentes) usa un caso sólo como pretexto para dar una respuesta para todo el ordenamiento jurídico. Probablemente la Supreme Court debe haber esperado varios pronunciamientos de las cortes federales y sólo después intervenido (discrecionalmente, es cierto) para seleccionar el caso a ser resuelto.

¿Y nuestro TC? Pues tomó el camino inverso: cada vez quiere resolver más y más, y siempre contradictoriamente (y mejor ni hablo de la argumentación que suele emplear). ¿Las consecuencias de ello? La ruina del sistema: inseguridad jurídica y desigualdad ante las decisiones judiciales.

Amigos, tenemos mucho, mucho por discutir y repensar sobre la función de nuestros tribunales supremos.

http://laley.pe/not/1171/corte_suprema_de_eeuu_determinara_si_empresas_pueden_negar_anticonceptivos_a_sus_empleadas/

Michele Taruffo, el proceso civil y la teoría del Derecho

Estándar
Amigos, comparto con ustedes la brillante presentación de los profesores Luiz Guilherme Marinoni y Daniel Mitidiero, mi querido maestro, a la edición brasileña del libro de Michele Taruffo “La motivazione della sentenza civile”. Su traducción, además de realizada por el propio Daniel, tuvo la contribución de mis queridos parceiros Rafael Abreu y Vitor De Paula Ramos, colegas de maestría y brillantes procesalistas que darán mucho que hablar con las tesis de maestría que están escribiendo y que seguramente serán publicadas dentro de poco.

Me dispenso de realizar cualquier comentario sobre el libro de Taruffo: la presentación lo dice absolutamente todo.

Apenas puedo decir que lo narrado confirma que el proceso, hoy en día, debe ser pensado, además de su evidente dimensión constitucional, a partir de la teoría y filosofía del Derecho. No hay ninguna duda que esa corriente, que es tan contagiante en el sur brasileño (por la innegable influencia de las ideas de Humberto Ávila) fue iniciada por “La Motivazione” de Taruffo, que marcó un hito.

Si tuviese que recomendar a algún entusiasta procesalista diez libros fundamentales de nuestra disciplina ya escritos, con el objetivo de adentrar en las complejidades y desafíos que nos ofrece el proceso civil contemporáneo, no hay ninguna duda que el de Taruffo estaría dentro de ellos.

——
A Motivação da Sentença Civil, de Michele Taruffo, reconhecidamente um dos maiores processualistas da tradição ocidental, é sem dúvida um clássico da cultura processual civil. É uma grande alegria poder apresentar a sua versão em nossa língua à comunidade jurídica. Trata-se de um livro de imenso valor e que marca um momento importantíssimo da história da cultura processual civil e do seu desenvolvimento, cuja publicação em português certamente enriquece sobremaneira a bibliografia jurídica nacional.

Michele Taruffo escreveu este livro em meados da década de setenta do século passado e com ele conquistou a cátedra de direito processual civil da Università degli Studi di Pavia. Naquele momento, vivia-se o rescaldo da crise do positivismo jurídico, bem como a construção das bases das teorias da interpretação, argumentação e justificação das decisões judiciais, temas que obviamente incidem sobre a temática da motivação da sentença. Cuida-se de contexto já bem salientado pelo nosso próprio Autor em sua Introdução à Edição Brasileira. É preciso perceber, porém, que a própria cultura processual civil atravessava um momento muito rico nesse mesmo período, sendo a obra de Taruffo inquestionavelmente responsável pela incorporação de novas perspectivas de análise do processo civil.

Na Itália, o aparecimento da sistemática processual civil no início de Novecentos decorre da superação do método exegético francês, em voga nos Oitocentos, cujo principal difusor é Giuseppe Chiovenda, devidamente cercado pelo primeiro Calamandrei, por Liebman e por Francesco Carnelutti. A preocupação está na construção do sistema processual civil – de seus conceitos – com o auxílio da história, especialmente a do direito romano e das suas vicissitudes ao longo das experiências jurídicas francesas, germânicas e italianas. Esse modelo se esgotou no exato momento em que a processualística começou a perceber a necessidade de deixar o juristischen Begriffshimmel e preocupar-se com a tutela do direito material e com a realidade social. Pela mão do segundo Calamandrei, já na metade de Novecentos, temas constitucionais e sociológicos começam a despertar a atenção da nova geração de processualistas. Vittorio Denti, em Pavia, e Mauro Cappelletti, em Firenze, tomam essa nova estrada. Além de empregarem a história não mais com um sentido de legitimação das construções processuais, mas como um instrumento para reforma das instituições, Denti e Cappelletti valem-se do direito comparado com o mesmo sentido de transformação e com um espectro mais amplo de alcance: a comparação deixa de ser restrita à tradição continental e projeta-se também sobre o mundo do Common Law.

Michele Taruffo inicia seus estudos exatamente nesse turning point. Tivesse batido às portas do uffìcio pavese de Denti apenas um ano antes, teria sido enviado para a Alemanha para estudar a dogmática tradicional do processo civil. Aparecendo no momento em que apareceu, foi o primeiro aluno de Denti a ir estudar o processo civil de Common Law – cujo primeiro fruto acadêmico foi o seu texto seminal na doutrina processual civil italiana sobre as class actions estadunidenses (“I Limiti Soggettivi del Giudicato e le Class Actions”, Rivista di Diritto Processuale, 1969). Já em seus dois primeiros livros (Studi sulla Rilevanza della Prova, 1970, e La Motivazione della Sentenza Civile, 1975), porém, é possível perceber que Taruffo não significa apenas a recolha da cultura daqueles que o precederam: nele já se pode reparar a incorporação de novos horizontes para processualística, na medida em que conceitos filosóficos e epistemológicos começam a comparecer à ciência processual pelas suas mãos. Além disso, Taruffo vale-se não só da filosofia e da epistemologia puras, mas também da teoria do direito e da filosofia do direito para as suas construções teóricas.

Eis aí um novo salto: além de refinado dogmaticamente, preocupado com a tutela dos direitos, com a realidade social e atento à história e ao direito comparado como um todo, o processo civil incorpora às suas preocupações questões filosóficas, epistemológicas, de teoria geral do direito e da sua filosofia. E a obra aqui apresentada, mais do que testemunhar esse riquíssimo momento para o processo civil, verdadeiramente o encarna. Daí a razão pela qual é um enorme prazer apresentá-la à comunidade acadêmica brasileira.

A tradução da obra foi feita a seis mãos: Vitor de Paula Ramos traduziu o primeiro capítulo e o apêndice. Rafael Abreu traduziu em parte o quinto capítulo. O restante do livro foi traduzido por Daniel Mitidiero, que também se encarregou da sua completa revisão. Maria Angélica Feijó organizou as referências bibliográficas ao final. Por expressa indicação de Michele Taruffo, a edição brasileira não conta com o último capítulo da edição original italiana, que trata do controle da adequação da motivação pela Corte di Cassazione. Por uma questão de fidelidade e para facilitar a comparação entre as edições, optou-se por manter as alusões ao capítulo sétimo que existem ao longo da obra. Por fim, acrescentou-se em apêndice a tradução do ensaio “La Riforma delle Norme sulla Motivazione della Sentenza”, dado o óbvio interesse no tema.

Esperamos, de resto, que a versão brasileira deste clássico trabalho de Michele Taruffo colabore para que tenhamos uma justiça civil mais afinada com os ideais de protetividade que impregnam o direito ao processo justo, do qual a motivação é corolário inafastável. E, é claro, receba a mesma atenção que a crítica especializada no mundo a essa também justamente dedicou.

Porto Alegre, RS, Curitiba, PR, no Outono de 2014.

Luiz Guilherme Marinoni e Daniel Mitidiero

Repensando la dignidad de la persona humana

Estándar

Una doctrina responsable es aquella cuyas construcciones teóricas están orientadas a ofrecer criterios para resolver problemas práticos. En el derecho constitucional patrio, lamentablemente, no abundan ese tipo de estudiosos; no obstante, mi amigo Juan Manuel Sosa es una excepción: prueba de ello es su tesis de maestría en donde, realmente, defiende cosas que pocos han pensado. En efecto, entre otras cosas interesantísimas, sostiene que la dignidad es importante pero que podría no continuar siendo útil, dada su multivocidad y remisión a la metafísica, para resolver los diferentes problemas de interpretación y aplicación de los derechos fundamentales. Y más: a partir de un nuevo criterio (las necesidades básicas), Juan Manuel defiende la existencia de una jerarquía entre los derechos reconocidos en la Constitución.

Vean que no se trata de un tema meramente teórico: si se afirma que el proceso civil tiene como fin la tutela de los derechos es porque se concibe que el Derecho del Estado Constitucional tiene como fundamento a la dignidad; si ahora al procesalista contemporáneo se preocupa por la racionalidad de la decisión judicial, la argumentación ínsita a ella, muchas veces, reposa en la dignidad de la persona humana. La posición de Juan Manuel obligaría a repensar varias cosas que, quizá, dábamos por ciertas. Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con él; lo que no podemos hacer es cerrar los ojos a ideas nuevas y desafiantes, menos aún si tiene tanto impacto en nuestros quehaceres cotidianos y preocupaciones intelectuales.

Con la futura versión comercial de esta tesis, no tengo dudas en decir que Juan Manuel pasará a ser uno de los constitucionalistas más importantes de nuestro país. Y para esa afirmación no me valgo del apellido, de dónde uno hizo su postgrado, de la cantidad de libros publicados o de “qué tan conocido es”. Al final, la valía de un académico reside en la calidad de sus monografías. Y esto, lamentablemente, no es bien entendido en el Perú.

https://www.academia.edu/6516181/La_satisfaccion_de_las_necesidades_basicas_como_mejor_fundamento_para_los_derechos_humanos_y_su_relacion_con_los_derechos_fundamentales_y_constitucionales_en_el_ordenamiento_constitucional_peruano

Hans Kelsen… ¿totalitario?

Estándar

¿Kelsen nazista? ¿Kelsen totalitario? Lo dudo mucho. Lean este artículo de Matthias Jestaedt, uno de los positivistas alemanes más importantes en la actualidad y, además, profundo conocedor de la obra de Kelsen. A pesar de sus firmes convicciones democráticas, Kelsen no quería mezclar el elemento político con el rigor científico con que pretendía analizar el Derecho.

Basta de perjuicios, peor aún si provienen de “juristas” que no leyeron/no entiendieron a Kelsen. Que no nos engañen.

https://drive.google.com/file/d/0B5jNNb4r4MhwazZVRDIya3M2RjA/edit?usp=sharing

Uma decisão sobre a importância de respeitar o precedente judicial

Estándar

Amigos, há poucos dias apareceu uma importante decisão monocrática do STJ (Min. Rogério Schietti Cruz) citando um importante passagem da mais recente obra do professor Daniel Mitidiero (“Cortes Superiores e Cortes Supremas – do controle à interpretação, da jurisprudência ao precedente”). Tal passagem, na minha opinião, é de fundamental importância para entender, de uma vez por todas, que o precedente sustenta-se em razões institucionais: só alguns órgãos tem a competência para editar precedentes e sua vinculação responde a uma hierarquia existente no Poder Judiciário, edificada pela Constituição Federal. No caso do Brasil, como é pouco mais do que evidente, trata-se do STF em matéria constitucional, e o STJ em matéria infraconstitucional.

Segue a passagem citada no acórdão e, depois, o texto de decisão.

“A violação à interpretação ofertada pelo Supremo Tribunal Federal e pelo Superior Tribunal de Justiça é uma insubordinação
institucional da mais alta gravidade no Estado Constitucional. E isso não só pelo fato de existir uma divisão de trabalho muito clara
entre Cortes de Justiça e Cortes de Precedentes, mas fundamentalmente pelo fato de a violação ao precedente encarnar um duplo e duro golpe no Direito – a um só tempo viola-se autoridade da legislação, consubstanciada na interpretação a ela conferida, e viola-se a autoridade do Supremo Tribunal Federal e do Superior Tribunal de Justiça como Cortes Supremas, constitucionalmente encarregadas de dar a última palavra a respeito do significado da Constituição e da legislação infraconstitucional federal. Nesse contexto, afastar-se do precedente deve ser visto como uma falta grave em relação ao dever judicial de fidelidade ao Direito. Em duas palavras, deve ser visto como uma evidente arbitrariedade”

https://drive.google.com/file/d/0B5jNNb4r4MhwZlpEdFQteWJFbUU/edit?usp=sharing