¡Feliz navidad!

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Queridos amigos: desde la cálida Porto Alegre les deseo a todos unas felices fiestas y que el próximo año esté preñado de nuevos desafíos y metas a alcanzar. Este pequeño espacio seguirá totalmente abierto para dialogar sobre proceso civil y mucho más.

¡Fuerte abrazo de este entusiasta bloguero!

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¿Qué es la tutela inhibitoria?

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Amigos, mi más reciente artículo, que en buena medida refleja la forma cómo veo el proceso civil: a partir de la tutela de los derechos.

https://www.academia.edu/5488038/_Que_es_la_tutela_inhibitoria_Entendiendo_el_proceso_civil_a_partir_de_la_tutela_de_los_derechos

Una nueva Ley Universitaria para el Perú: algunas interrogantes y muchas críticas

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Daniel Mora, autor de una cuestionable ley

Daniel Mora, autor de una cuestionable ley

No poco revuelo levantó el proyecto de nueva Ley Universitaria aprobado por la Comisión de Educación del Congreso de la Republica, presidida por el tozudo congresista Daniel Mora. Más allá de los cuestionamientos que ya se han exhibido, principalmente respecto de la cuestionable creación de una Superintendencia Nacional de Educación  Universitaria y su eventual violación de la autonomía universitaria, mi atención se dirige esta vez al Capítulo V, titulado “Organización académica”. Al fin y al cabo, aquí es donde, en buena medida, se logrará la tan anhelada calidad de la educación universitaria.

Después de una lectura  a vuelo de pájaro me surgieron algunas inquietudes y, por qué no, serias objeciones. Sólo queda esperar que ellas (y otras también) sean profundamente debatidas en el Pleno, pues el futuro del país está en juego. Aquí comparto algunas con Uds. para iniciar un diálogo sobre el tema:

1. Considero provechoso que el Postgrado se encuentre en cada Facultad y ya no que constituya un órgano separado (art. 27.4 y 28). Cada Facultad, para organizarse mejor, debe contar con su propia maestría y doctorado.

2. El art. 36 dispone la obligatoriedad cursar un año como mínimo de estudios generales. Según el propio artículo, sirve para la formación integral de los alumnos recién ingresados y para definir su vocación profesional. Al respecto, estoy en franco desacuerdo: la formación integral debe estar en el colegio, mientras que la formación especializada debe estar a cargo de la universidad. Ésta no puede sustituir al primero ni cubrir sus falencias (que las tiene, por lo que la reforma educativa no sólo abarca a la educación superior). Asimismo, seamos sinceros: ¿para qué sirve estudiar matemáticas en una universidad a alguien que se dedicará a la literatura? ¿Y qué agrega psicología al futuro ingeniero industrial?

Por otro lado, definir la vocación profesional en la universidad parece una broma de mal gusto. ¿Se trata de dar un “tiempito” a los universitarios para que piensen qué es lo que realmente quieren estudiar? ¿Y los que ya la tienen clara? ¿Acaso no sería mejor promover un curso obligatorio o actividades dirigidas a ese propósito en el colegio? Me parece que, al final del día, los estudios generales es una buena forma de que las universidades lucren. Recuerdo haber llevado cursos cosmología con un profesor lisuriento y buena gente, pero, además de cultura general, de nada más sirvió para mi profesión. Esa es la cruda verdad. Y ni qué decir de aquellas universidades que obligan a estudiar dos años de EE.GG (¡dos años!).

3. La eliminación del bachillerato automático es saludable: el art. 40.1 dispone la obligatoriedad de una tesis para obtener el grado de bachiller. No obstante -y aquí pensando en la carrera de Derecho-, ¿está un alumno que recién termina la universidad lo suficientemente capacitado para hacer una tesis, con todo lo que ello implica? Un tesis involucra un riguroso diseño metodológico, exige una hipótesis que debe ser demostrada y, por si fuera poco, presupone originalidad. Cualquier cosa diferente no es una tesis. Sin embargo, ¿qué sucede en Brasil, país cuyas universidades están en la cima del ranking latinoamericano de universidades? A los alumnos de pregrado que terminan su carrera (cinco años, jamás seis) se les exige la presentación de un trabalho de conclusão de curso (TCC), a ser entregado al final del quinto año de estudios. El TCC no es una tesis sino un ensayo largo o monografía entre 50 y 100 páginas que, como es obvio, implica investigación y una adecuación a las reglas formales de la ABTN, pero de ninguna manera se trata de un trabajo dotado de originalidad. Los alumnos brasileños no están obligados a ello, ni tampoco en teoría, están capacitados. De ahí que la pregunta sea muy sencilla: ¿en realidad vamos a colocar exigencias mayores a las que posee un país que nos lleva kilómetros de distancia en materia educativa?

4. En la línea de lo anterior, esta equivocada perspectiva hace que las exigencias que las universidades peruanas (las serias) suelen tener para la elaboración de una tesis sean muy rigurosas. Sin embargo, esto no es más que un desincentivo para los alumnos que quieran ser abogados a través de un trabajo de investigación. Y aquí hablo por experiencia propia: el recurso a la sustentación por expedientes es una fuga a la voluntad de investigar. Si fuese un TCC obligatorio, otra sería nuestra realidad, dejando una evaluación diferente para obtener el título profesional, dependiendo de la carrera. Y hablando de la carrera de Derecho, pienso que no tiene ningún sentido hacer otra tesis: un examen de suficiencia profesional (que puede ser la sustentación de expedientes o una rigurosa prueba de conocimientos) es más que suficiente.

5. Al regular las exigencias para la maestría y doctorado (arts. 40.4 y 40.5), la ley no dispone ningún tipo de exigencia de un proceso selectivo, en el cual debe evaluarse no sólo los idiomas, sino también los conocimientos. Punto en contra, pues con el nivel de los bachilleres en Derecho de nuestro país, no cualquiera debería entrar a un programa de postgrado.

6. La ley obliga la elaboración de una tesis de carácter original para la obtención del grado de magíster. Volvamos a Brasil: ¿qué ocurre allí? Se habla no de tesis sino de disertación de maestría. Porque es claro que la tesis -bien entendida- está reservada al doctorado, siendo éste la máxima calificación académica que una persona puede recibir. Y, como es claro, la forma de demostrar la capacidad es a través de una contribución original a la materia de estudio del candidato. Alguien que aspire a ser magíster, aunque puede realizar un trabajo original, no necesariamente debe estar obligado a hacer una tesis. ¿Cuál sería en ese caso, además de la cantidad de créditos cursados, la diferencia entre maestría y doctorado? Es necesario hacer una diferencia, y ella se encuentra precisamente en la rigurosidad del trabajo. De nada sirve que el art. 40.5 exija para ser doctor una tesis de máxima rigurosidad académica. Una tesis siempre tiene que poseerla. Es precisamente por ello que en Brasil se hace la diferencia entre disertación y tesis.

7. Un punto altamente preocupante es que se exijan 48 créditos para ser magíster (o sea, cursar 4 semestres) y 60 créditos (6 semestres) para ser doctor. ¿Por qué? Muy sencillo: porque muchos países que ofrecen maestría con una calidad muchísimo mayor a la nuestra exigen 2 semestres para maestría y 4 para doctorado (de nuevo, es el caso de Brasil). Inclusive existe la posibilidad de convalidar créditos en este último, con lo que los créditos cursados son menores. Y ni qué decir de los doctorados en Europa, donde simplemente no hay cursos sino 100% investigación para la preparación de una tesis.

8. Y la cereza del pastel: el art. 39, último párrafo, dice que “para fines de homologación o revalidación, los títulos o grados académicos otorgados por universidades o escuelas de Educación Superior extranjeras se rigen por lo dispuesto en la presente ley”. Bueno habría sido que, de hecho, exista alguna disposición que hable sobre ello. Los congresistas se “olvidaron” de los que estudiamos en el extranjero, porque la materia no está regulada. Así de simple. Pregunta: ¿acaso se exigirán los mismos requisitos que los congresistas pretenden implantar a los programas de postgrado de nuestras universidades? Pensar que un diploma de magíster o doctor en Italia, Alemania o Brasil pueda no valer en el Perú por un tema de créditos es, como parece evidente, poco más que un absurdo. Más papista, ni el Papa.

En conclusión, aunque con algunos aciertos, en lo concerniente a la organización académica, nuestros padres de la patria quieren legislar a espaldas de las experiencias de otros países de los que ciertamente podríamos aprender algo. La hipótesis de llegar a ser doctor haciendo ¡cuatro! tesis (bachiller, licenciado, magíster, doctor) es absolutamente ridículo. Cuando tengamos ocho, nueve o diez universidades peruanas en el top 20 del ranking latinoamericano quizá podamos intentar exigir más, por ejemplo, que las universidades brasileñas de punta. Antes -me parece- ello simplemente no puede ser.

Conversando sobre proceso civil en Cusco

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Una vez más frente a mi computador, en mi pequeño departamento de Porto Alegre, me siento a escribir algunas líneas. Pero ellas tienen una textura especial, única. Están llenas de emoción por lo vivido que vuelve a la mente y se traduce en letras, y éstas, después, en imágenes.

De izquierda a derecha: Juez superior titular Dr. Wilber Bustamante, Prof. Dr. Daniel Mitidiero, Presidente de la Corte Superior de Justicia del Cusco Dr. Víctor Ladrón de Guevara y el autor de este blog

De izquierda a derecha: Juez superior titular Dr. Wilber Bustamante, Prof. Dr. Daniel Mitidiero, Presidente de la Corte Superior de Justicia del Cusco Dr. Víctor Ladrón de Guevara y, finalmente, el autor de este blog

Los días que pasé en Cusco junto a mi amigo y maestro, Daniel Mitidiero y su entrañable esposa Vanessa, también querida amiga mía, conversando una que otra cosa sobre proceso civil peruano y brasileño, fueron realmente espectaculares. Pero ello no habría sido posible sin la cálida atención que recibimos por parte de nuestros amigos cusqueños, especialmente Wilber Bustamante, César Tapia, Víctor Mamani y Roberto González, quienes nos hicieron sentir en casa. Ellos posibilitaron que podamos dialogar con franqueza, seriedad y rigurosidad (algo tan íntimo al ámbito académico) con jueces, profesores y alumnos. Más allá de convergencias y divergencias, quedó claro que es necesario estudiar y pensar críticamente el proceso civil para que tengamos un país mejor. Y ese es un deber nuestro.

Por mi parte, me siento honrado de haber hecho amigos tan queridos y, también, por haber tenido la oportunidad de estar lado a lado con Daniel, un gigante del proceso civil brasileño. Sobre sus hombros me es posible divisar muchas cosas, problemas y soluciones y, sobre todo, vivir con la perenne esperanza de ser mejor cada día.

Muchas gracias a todos los que posibilitaron todo esto. ¡Ojalá no pase mucho tiempo para regresar a aquella maravillosa ciudad!

II Encontro de Jovens Processualistas: resultado de una jornada para el recuerdo

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Meus caros, eis os 105 enunciados que foram aprovados após a discussão nos grupos de trabalho e na Plenária do II Encontro de Jovens Processualistas em Salvador, Bahia.

Queridos amigos, he aquí los 105 enunciados que fueron aprobados tras la discusión en los grupos de trabajo y en el Pleno del II Encontro de Jovens Processualistas en Salvador, Bahia.

http://pt.scribd.com/doc/190489212/Enunciados-e-Carta-de-Salvador

La búsqueda de la verdad en el proceso civil: una breve reflexión

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La búsqueda de la verdad en el proceso, qué duda cabe, es un tema sensible. No obstante, en primer lugar, es necesario saber qué tipo de concepto de verdad se está manejando. Taruffo sostiene que la verdad es objetiva (está fuera del sujeto), relativa (porque el conocimiento que se puede obtener de ella se encuentra fundado en un retrato imperfecto de la realidad y también porque ni siquiera en las ciencias exactas existe una verdad absoluta) y por correspondencia (X es verdadero sólo si X es verdadero). Se trata de una construcción filosófica muy compleja. Todo ello está claramente explicado en “La prova dei fatti giuridici” y, sobre todo, en “La semplice verità”.

Ahora bien, el hecho de que muchas veces no se alcance la verdad en el proceso responde a diversos aspectos que, por ejemplo, Jordi Ferrer Beltrán (“Prueba y verdad en el Derecho”, otro texto indispensable) identificó muy bien: no es lo mismo decir P está probado, que P es verdad. Hay una relación teleológica (y no ontológica) entre los medios de prueba y la verdad. Todas las reglas sobre la valoración (racional) de los hechos únicamente tienen sentido para que el juez pueda alcanzar el mayor grado posible de verdad. Se trata de buscar, por tanto, la verdad posible, porque al final y al cabo todos los juicios que el juez desempeña en el proceso son de probabilidad (que no es otra cosa que un grado de verdad). Lo que llamamos de juicio de certeza es, en realidad, un juicio de probabilidad considerablemente alto.

De otro lado, la verdad no puede no importar para el Derecho. Se trata, en palabras de Alvin Goldman, de una relación merit-based y no interest-based. O sea, es importante saber si un hecho realmente se dio para que una norma jurídica (digamos, una sanción) incida sobre él. De lo contrario, el Derecho no serviría para orientar conductas y fracasaría. Por su parte, no es importante saber si, por ejemplo, tengo o no ganas de ir al cine o porqué tal pintura me gusta o no. Goldman, por cierto, es uno de los autores con los que Taruffo trabaja (ver un artículo de Vitor De Paula Ramos que tuve la suerte de traducir).

El proceso no puede darle la espalda a una necesidad tan elemental del Derecho como es la de orientar conductas. De ahí que el proceso deba necesariamente estructurarse para que este objetivo (la verdad) se logre. Si la verdad no importase para el proceso, como bien dice Jordi, entonces mejor lancemos una moneda y, según el resultado, le damos la razón a una de las partes. Así de simple. Percibo un error común en aquellos que suelen minimizan la importancia de la verdad en el proceso: por el hecho que a veces no pueda ser alcanzada no quiere decir, en lo absoluto, que no se deba buscar.

Aquí una pequeña entrevista con Taruffo, publicada en El Peruano, donde destaca la importancia de la búsqueda de la verdad en el proceso.

Finalmente, alguna bibliografía sobre el tema que puede ser de utilidad:

CAVALLONE, B., 2010: “In difesa della veriphobia: considerazioni amichevolmente polemiche su un libro recente di Michele Taruffo”. In Rivista di diritto processuale. Padua: Cedam, n. 1, pp. 1-26.

FERRER BELTRÁN, J., 2005: Prueba y verdad en el derecho, 2ª ed. Madrid: Marcial Pons.

___, 2007: La valoración racional de la prueba. Madrid: Marcial Pons.

MITIDIERO, D., 2013: Antecipação da tutela – da tutela cautelar à técnica antecipatória. São Paulo: Revista dos Tribunais, 2013, pp. 95-96 (tiene traducción al castellano: Anticipación de tutela – De la tutela cautelar a la técnica anticipatoria, trad. Renzo Cavani. Madrid-Buenos Aires: Marcial Pons, 2013).

NIEVA FENOLL, J., 2010: La valoración de la prueba. Madrid: Marcial Pons.

PAULA RAMOS, V., 2013: “Derecho fundamental a la prueba”, trad. Renzo Cavani. In Gaceta Constitucional, n. 65. Lima: Gaceta Jurídica, pp. 286-299.

SARLET, I. W.; MARINONI, L.; MITIDIERO, D., 2012: Curso de direito constitucional. São Paulo: Revista dos Tribunais.

TARUFFO, M., 1992: La prova dei fatti giuridici. Nozioni generali. Milán: Giuffrè.

___, 2009: La semplice verità – Il giudice e la costruzione dei fatti. Roma: Laterza, 2009 (tiene traducción al castellano: Simplemente la verdad – El juez y la construcción de los hechos, trad. Jordi Ferrer Beltrán. Madrid: Marcial Pons, 2010; y también al portugués: Uma simples verdade – O juiz e a construção dos fatos, trad. Vitor de Paula RamosSão Paulo: Marcial Pons, 2012).

___, 2010: “Contro la veriphobia. Osservazioni sparse in risposta a Bruno Cavallone”. In Rivista di diritto processuale. Padua: Cedam, n. 5, pp. 995-1011.

Conversando sobre proceso civil… ¡en Cusco!

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Queridos amigos, con mucha alegría quisiera hacer un anuncio: el prof. Daniel Mitidiero y quien escribe estaremos esta semana en Cusco, Perú, a fin de dar, cada uno de nosotros, tres conferencias sobre proceso civil.

El jueves 5 y el viernes 6 por la tarde-noche estaremos en la sede del Poder Judicial del Cusco hablando sobre modelos de Cortes Supremas y precedentes judiciales.

Las conferencias del jueves son las siguientes:

– “La Corte Suprema, el Tribunal Constitucional y el amparo contra resoluciones judiciales: una necesaria redistribución de las competencias” (Renzo Cavani).

– “Rumo a um modelo de Corte Suprema: conceito, estrutura, função, eficácia” (Daniel Mitidiero).

Por su parte, las conferencias del día viernes son las siguientes:

– “El acceso a la Supreme Court estadounidense y al Bundesgerichtshof alemán: un propuesta para el Perú” (Renzo Cavani).

– “Precedentes judiciais: um modelo para países do civil law” (Daniel Mitidiero).

Asimismo, gracias a una cordial invitación de César Tapia, entusiasta estudiante de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC), a las 14.30h del día viernes 6, en la sede de dicha universidad, Daniel y yo reflexionaremos sobre el tema de la tutela jurisdiccional diferenciada (ver foto abajo).

Se trata, en mi opinión, de eventos importantísimos pues Daniel Mitidiero, además de ser uno de los procesalistas más importantes de Brasil, hablará largo y tendido sobre temas de trascendental importancia para nuestro país, con la posibilidad de que los asistentes dialoguen abiertamente con él sobre cualquier inquietud que pueda surgir. La idea no es otra que promover una discusión franca, seria y directa, algo que es tan propio de la academia y que en el Perú, muchas veces, no se tiene muy presente en los eventos académicos sobre nuestra materia.

Por mi parte, aunque el evento ocurrirá dentro de pocos días, será una enorme alegría verlos y poder intercambiar algunas ideas que redunden en una reflexión crítica de nuestro proceso civil, que tanto tiene por mejorar.

¡Desde ya les agradezco por la divulgación de esta noticia!

Daniel Mitidiero - Renzo Cavani